domingo, 27 de julio de 2008

El primer amor

La vida tiene esas cosas que uno no entiende. Decía mi madre y el médico que me atendía, que mis antecesores me habían dejado en herencia la imposibilidad de desarrollar el puente en ambos pies. Aquello suponía un enorme dolor en mis pies que no se corregía ni con aquellas malditas plantillas, además de la incomodidad que era recordada por otro lado por el resto de niños al llamarme pies planos, cosa que desde aquí me niego a aceptar una vez más.
La solución fue pasar por quirófano, lo cual me dejó seis meses postrado en una cama. Yo tenía 5 años y parecía que aquel sería el momento ideal para realizarlo. Pero me propuse no perder un curso y seguir con mis compañeros del parbulario. Me costó mucho trabajo, ya que me incorporé al curso en febrero. Leía más lento, me costaba más sumar y restar y de los trabajos manuales mejor ni hablamos. Pero entre tanta dificultad y aprendiendo de nuevo a caminar, se acercó a mi aquella chica, Mónica. Era con diferencia la niña más guapa de la clase y no entendía por qué hablaba conmigo si yo era el único niño de la clase que no podía jugar al fútbol y meter goles. Al poco tiempo, tras compartir recreos y horas de autobús, nos hicimos novios. O eso decíamos nosotros. El primer beso me lo dio en la mejilla cuando ya se estaba acabando el curso, y todo ello después de insistir durante todo el trayecto a casa, ya que ella se moría de vergüenza.

El amor a esa edad es muy bonito. Está ajeno a toda clase de problemas e inquietudes y son sentimientos en estado puro, sin intereses ni reproches. Al final aprobamos el curso y pasamos a 2º de EGB. Durante aquel verano ni hablamos, total para qué, nos esperaríamos a septiembre. Cuando regresamos a clase retomamos nuestra "relación". Seguíamos compartiendo recreos y trayectos de autobús junto con el resto de amigos, sólo que todos sabían que ambos eramos "novios" .
El curso acabó y ambos aprobamos. A mi me costó mucho más trabajo, ya que acarreaba el retraso del año anterior. Al siguiente curso volvimos a coincidir, y fue una suerte ya que en aquel año la clase se desdobló. No entendía por qué ni la forma en la que se había llevado a cabo el reparto. Ahora me doy cuenta que los niños escolarmente más rezagados fueron a mi clase y el resto a la otra. Pero error!! Yo me había pasado el verano estudiando y aprendiendo cosas nuevas. Como a mi hermana le habían quedado 2 asignaturas, mi madre decidió que yo también debía ir a las clases de verano. Iba por libre y todos me ponían a leer, hacer cuentas y escribir. Tanto aprendí que me acostumbré a la lectura, el estudio y me convertí en el más rápido en matemáticas. Una subida de nivel que nadie se ocupó de testificar a la hora de hacer el corte. Y claro, era el más destacado de la clase con diferencia. Hasta había aprendido a hacer fracciones durante aquel verano.

Pero en el "amor" las cosas cambiaron. No sé muy bien por qué, Mónica empezó a pensar que era muy joven para tener novio, y razones no le faltaban. Aconsejada por sus amigas, decidió separarse y dejar atrás la relación y claro, yo no entendía nada. Aquel verano incluso nos habíamos llamado dos veces por teléfono y escrito una carta. ¿Acaso no era suficiente? De nada sirvieron las notas de amor que le escribía, tan sólo para que me devolviera algunas y me costara un castigo otras, las que llegaban a la mesa de la profesora. En fin, aprendí que el amor tiene esas cosas. Igual que viene se va y no puedes retener a una persona en contra de su voluntad. Es más, como aparece en un diálogo de la película "Una proposición Indecente": "Si quieres a alguien, déjalo en libertad. Si no regresa, es que nunca te perteneció. Si vuelve, será tuyo para siempre", o algo así. Ella no regresó, normal. Tampoco a eso se le puede llamar amor, pero si lo recuerdo con la sensación de ser algo especial que queda en el recuerdo para siempre.
Coincidencias de la vida, años más tarde tuvimos un amigo en común y lo último que sé de ella es de principios de los 90. Se había marchado a Atlanta y allí se había casado con un norteamericano. Sólo espero y deseo que sea feliz.

9 comentarios:

Noche dijo...

Hola...llegué aquí..por casualidad..me gusta como escribes..me recuerdas a mi. :)

Saludos nocturnos.

El último samurai bancario dijo...

Hola Noche

Ante todo, muchas gracias por tu comentario.

Disculpa que no te contestara antes, pero este blog sigue aún en construcción y sólo le he dado un par de pinceladas.

Me vuelco el 99% de mi tiempo en el primero de todos, el www.elultimosamuraibancario.blogspot.com y éste es un adelanto de lo que será la segunda parte del otro

Me daré una vuelta por tu blog.

Saludos

Judit dijo...

Me ha gustado mucho esta entrada!te prometo que leeré todo!;)

Adrianina dijo...

Que relato tan tuyo Samurai, cuantas vivencias.
Quien dice que el destino los vuelva a cruzar en alguno de tus viajes´. Te dejo un beso grande.:-)

Xeivis dijo...

Mi primer amor fue una chica de clase, estube perdido por ella desde quinto hasta septimo. Ella sabia lo que sentia por otras personas, pero yo sabia que ella no sentia lo mismo.
Casualidades de la vida, me entere que ella lo estaba tambien, pero ya era muy tarde; yo tenia una relacion con otra chica.
(gracias por explicar las cosas de manera clara y entendibles).

acacia dijo...

mi mejor amiga cuando pequeña tambien tenia el pie plano solo que a ella no le toco operacion tuvo unas terapias ahi, pero ya lo tiene medio normal.

y que lindo es ese primer amor, o bueno esa primera ves que mas cercanos estamos a eso del amor, me hiciste acordar de mi primer novio, una relacion un poco ingenua pero una de las mejores cosas que me ha pasado en la vida.

ahhmm y la pregunta que me hiciste te la respondi en mi blog.
un abrazo

Mon dijo...

Tierna tu historia, me gustó mucho, tu vivencia del primer amor. En cuanto a mi enclaustrada infancia, muy poco tengo que decir. Lo de mis narraciones todas han sido vivencias mías. Traté de entrar a tu otro blog y no pudo al parecer debo ser invitada. Besos para mi Samurai contemporáneo.
Mon

Carmen dijo...

Admirable tu capacidad para recordar con la edad de 3 años, yo soy incapaz de conseguirlo.
"Si quieres a alguien, déjalo marchar. Si no vuelve, es que nunca te perteneció. Si vuelve, seguirá contigo para siempre......".
Es curioso el pronóstico de esta frase, pero lo más curioso es, que sin saber por qué de alguna manera, sigue contigo para siempre......

Carmen dijo...
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